¡Sorpresa, un parafílico!

Hace tiempo recuerdo a un profesor que nos contaba que, aquellas personas que aparentan mucho una cosa, o que niegan algo con rotundidad, suele ser justamente por lo contrario.

Imagínate al tipico chico bueno. Angelical. Familia bien posicionada. Con estudios superiores, sin vicios (no fuma, no bebe, no se droga, apenas hay chicas en su historial). De los que te llama “princesa”.

Ese tipo de chico es que el luego te dice si por favor, te puedes poner una máscara de látex. Que siente una atracción increible por las mujeres que llevan máscara de látex. Que si no te importaría ponerte una. POR SUPUESTO QUE ME IMPORTA. No tiene ni idea de como tratar a una chica en la cama, solo te ruega que te pongas la mascara. No alcanza orgasmos de ninguna otra forma. Parece una pesadilla, pero me he encontrado uno, asi que puedo dar fe.

Una parafilia es una conducta sexual en la que el placer se obtiene no mediante el acto de hacer el amor, sino mediante otras cosas, como chupar zapatos (fetichismo), comer mierda (coprofilia), o el masking: ver a una mujer con una máscara puesta.

De todos los tios que he conocido ultimamente, este se lleva la palma en raro. Una historia más para el blog.

Manuel.

Manuel: Dícese del buen chico que quiere pagar unas cañas con tarjeta de crédito.

Manuel y yo nos vimos un día al salir del trabajo. Yo estaba cansadísima, así que no le culpo si no estuve todo lo divertida e implicada que debería. Llegó puntual (punto positivo) y mantuvo una sonrisa constante en las 3 horas que estuvimos juntos.

Fuimos a tomar una caña (y tomamos solo una, a pesar de que se nos secó la boca). Nos pusieron patatas fritas, pero no comió ni una. Hablamos de su Universidad, una privada de gran prestigio que tiene que comenzar a pagar ahora que ha terminado la carrera, del trabajo (mucho de trabajo) y de cosas que nos gusta hacer en nuestro tiempo libre. Me contó que es el pequeño de la casa, y que esto le ha dado una posición privilegiada para disfrutar de cosas que sus hermanos no han podido disfrutar.

Manuel es un buen chico. Agradable, muy respetuoso. Estaba un poco nervioso. Después de invitarle a las cañas, volvimos al metro y nos despedimos. Dos besitos, un “hablamos”. No es de los que dejan huella.

Alberto.

Alberto: Dícese del hombre cínico que no es capaz de ver la inteligencia de la persona que tiene enfrente.

Alberto es un chico que es unos 15 años mayor que yo. Quedé con él para tomar unas cañas, una mañana de verano. Fue puntual y estaba vestido de forma impecable, de acuerdo a su edad pero sin parecer demasiado serio (punto positivo). Hablamos de muchas cosas, aunque de muchas otras él se negaba a hablar y se ponia nervioso (punto negativo). No me gusta la gente que no puede hablar de cualquier tema o que en su defecto, no es capaz de dar una evasiva y fingir normalidad.

No se relaciona con su familia, que según él es completamente disfuncional. Critica al sistema continuamente, y a todos los que estamos dentro de él, sin darse cuenta de que si los panaderos no hicieran pan a pesar de todo lo que él critica, él no se lo comería tan ricamente (punto negativo). Me dice que es superdotado, y cuando intento saber más, no quiere hablar del tema; asi que me estaba mintiendo (punto negativo).

Roto y atrapado en el pasado.

Roto y atrapado en el pasado.

Tomó la iniciativa sobre los lugares a los que ir (punto positivo) e intentó aconsejarme desde su óptica de persona mucho más mayor que yo (punto positivo). De todas formas, Alberto es incapaz de sentir, incapaz de olvidar y creo que vive todavía en su pasado. Lo malo es que se le acaba el tiempo, y lo sabe, por eso intenta reanimarse.

Aunque él no lo sepa, nos parecemos más de lo que él cree, solo que está demasiado centrado en su ombligo, como para mirar al mío.

Alberto y yo no creo que volvamos a vernos. El desinterés era evidente por las dos partes. Él piensa que yo no estoy a su altura, y yo creo que es una persona muy complicada, y cada vez tengo menos paciencia para las cosas difíciles.

Enrique.

Enrique: Dícese del chico místico que tan pronto te lee las manos como te pide una felación.

Enrique y yo nos conocimos y desde el primer momento tuvimos claro lo que iba a pasar allí: una relación tipo kleenex, usar y tirar. Es un chico de veintimuchos, con un trabajo que engloba creatividad y algo de excentricidad (y bastante dinero), y fisicamente muy normal. Me vino a buscar a mi barrio, con su cochazo deportivo carisimo (punto negativo), y me dijo que me iba a dar una vuelta por Madrid. Me llevó por la zona Universitaria, y todavía hoy no entiendo por qué: no soy Universitaria y no me interesa.

Pienso que lo hizo para romper el hielo, aunque la verdad es que hablaba demasiado: me dijo que le parecía fría y que no tengo corazón (punto negativo).

Después del paseo turístico, fuimos a tomar una copa por el centro (punto positivo). La verdad es que sí, yo necesitaba un poco de alcohol porque el tío no paraba de hablar y hablar (punto negativo). Me preguntó hasta la talla de sujetador (punto negativo), y me negué a responderle, fingió un enfado de cinco minutos que le hizo parecer bastante patético.

Enrique y su Quiromancia...

Enrique y su Quiromancia...

LLegamos a su casa, y me intenta entretener: me enseña libros, videos… (punto positivo). Me lee la palma de la mano, y no acierta ni una, aunque le digo que sÍ, para alimentar su autoestima de chico especial. Después, me lleva a la cama, con la excusa de que me relaje. Y poco a poco (punto positivo) me conduce adonde quiere: primero apaga la luz, luego me quita la ropa y al final… pasó lo que tenía que pasar.

Era tan pesado entre las sábanas como fuera de ellas, y cuando terminó todo, yo me quería ir a casa. Me pidió que me quedara con él, pero no tenía ganas así que me fuí dejandole en la puerta con un “me parece muy mal que te vayas asi” (punto negativo).

Cuando llegué a casa, me envió un mensaje diciéndome que me había olvidado un collar en la suya, y que me lo daría (punto positivo). La verdad es que no sé si me atreveré a recuperarlo…

Ángel.

Ángel: Dícese del que queda con una chica a la que quiere causar buena impresión cuando ni siquiera puede pagarse un refresco.

Quedé con Ángel, después de que él insistiera mucho, para tomar un café. Era una de esas tardes de calor pegajoso en Madrid y quedamos en el centro: había gente por todas partes. Nos encontramos y enseguida propuso un lugar para tomar algo fresquito (punto positivo).

Fuimos al bar y nos sentamos. Yo pedí zumo. Él cocacola. Comencé a observarle: 1,75, más bien delgadito, moreno. Tenia las manos feas. Bastante atrevido con su ropa, llevaba una especie de casaca-camisa blanca de lino.

Su profesión.

Su profesión.

Empezó la conversación. No me miraba mientras hablaba, todo el rato miraba al techo, al suelo, a la izquierda, a la derecha… (punto negativo). No me hizo sentir cómoda, así que evité darle información personal. Él me contó que está en la miseria (punto negativo), porque su profesión (digamos que artista liberal) no le da para mucho más. Sin embargo afirmaba que es el mejor de su género, que no hay ninguna duda. Sonaba un poco engreído, porque lo repetía una y otra vez (punto negativo). Quizá era para creérselo él. Me contó que no es de Madrid. Que no se lleva bien con su madre, que es una persona mala, que le saca de quicio, que es horrible tenerla cerca (punto negativo).

En el bar hacía más y más calor, así que propuse que tomáramos algo más. Me dijo que no le apetecía nada, así que yo me levanté y en la barra pedí un zumo más para mí y un vaso de agua con hielo (también para mí). Cuando nos lo trajeron a la mesa, se agenció el vaso de agua: “muchas gracias por pedirme agua, que amable eres” (punto negativo). Estuve a punto de decirle que no era para él, sino para mí, pero me callé. La decisión ya estaba tomada.

Pagué yo, porque después de todo lo que me contó sobre su pobreza, me sentía moralmente obligada.

Salimos del bar y le dije que me iba a casa, con una excusa barata. Dos besos, supo captar que yo no estaba por la labor (punto positivo). A la semana, me envió un par de sms.

Bienvenid@s a mi búsqueda

¡Bienvenidos!

¡Bienvenidos!

¿Qué puede llevar a una mujer mentalmente sana a escribir un blog sobre las citas que va manteniendo durante la búsqueda del hombre que necesita?

La verdad, no lo sé. Creo que me apetecía hacer algo con toda la información, todo lo que aprendo, todo lo que me cuentan, cada vez que quedo con un chico nuevo. Si no haces algo con tus experiencias, se olvidan, son una pérdida de tiempo, empiezas a plantearte cosas. Pero contarlas hacen que tengan una utilidad per se. No quedo con chicos sólo porque busco al hombre perfecto, sino que además, es una especie de trabajo de investigación. Enriquezco al mundo. Hago algo por la humanidad.

Quizá seas un chico que ha aterrizado en este blog por casualidad. Bienvenido. Aquí podrás aprender mil cosas sobre cómo pensamos las mujeres, o al menos, algunas de ellas. Seguro que te parece divertido, gracioso y te aporta cosas.

Puede que seas una chica que, estando felizmente comprometida, echa de menos el coqueteo de los primeros momentos. Bienvenida a tí también. Yo hecho de menos tu rutina (o estabilidad, llámalo como quieras), la confianza que tú tienes, la complicidad.

Y por último, otro tipo de lectora puede ser la que está en mi misma situación: en la búsqueda. Bienvenida a tí también. Ya verás lo que nos divertiremos juntas, y lo que te reirás dándote cuenta de que al final… “son todos iguales”.