Manuel.

Manuel: Dícese del buen chico que quiere pagar unas cañas con tarjeta de crédito.

Manuel y yo nos vimos un día al salir del trabajo. Yo estaba cansadísima, así que no le culpo si no estuve todo lo divertida e implicada que debería. Llegó puntual (punto positivo) y mantuvo una sonrisa constante en las 3 horas que estuvimos juntos.

Fuimos a tomar una caña (y tomamos solo una, a pesar de que se nos secó la boca). Nos pusieron patatas fritas, pero no comió ni una. Hablamos de su Universidad, una privada de gran prestigio que tiene que comenzar a pagar ahora que ha terminado la carrera, del trabajo (mucho de trabajo) y de cosas que nos gusta hacer en nuestro tiempo libre. Me contó que es el pequeño de la casa, y que esto le ha dado una posición privilegiada para disfrutar de cosas que sus hermanos no han podido disfrutar.

Manuel es un buen chico. Agradable, muy respetuoso. Estaba un poco nervioso. Después de invitarle a las cañas, volvimos al metro y nos despedimos. Dos besitos, un “hablamos”. No es de los que dejan huella.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s